La actualidad de lo “bello”
Hay movimientos culturales y artísticos que aparentemente apenas dejan huella, corrientes e ideologías que no aparecen en los manuales, pero que de repente brotan como un estallido de violencia. Y hay modas vacuas, insulsas, o si quiere, absurdas. Como el bakalaero de peinado cenicero o los flogger. ¿De dónde procede la bordería fresca de Cumbio, esos adolescentes que irradian colores fluor?.
Su movimiento no es una corriente de pensamiento espontáneo, no se remonta hasta los anarquistas romántico-utópicos o los heréticos milenaristas de la Europa medieval.
No busquen un hilo secreto que los conduzca hasta el dadaísmo, el cabaret Voltaire de Zurich, o la Situacionista, como el punk en Rastros de Carmín.
La definición de tribu urbana fue usada por primera vez por Michel Maffesoli en los comienzos de 1990 y aún es útil para definir fenómenos posmodernos en que adolescentes son protagonistas mediante la renovada visión de viejos estereotipos, con denominadores comunes como el consumo o la insatisfacción.
Se conoce como Flogger a una “tribu urbana” adolescente originaria de Argentina. La palabra Flogger proviene de “flog”, apócope de Fotolog, un sitio web dónde los adolescentes suben y comentan sus propias fotos, normalmente autoretratos caseros de muy poco valor artístico. Sus adictos se limitan a perder su vida dentro de sus chotologs esperando posteos o firmas tipo: “XoX, arre, arggguffuf :$, divi te super amo ídola” y cosas así, a simple vista balbuceos incomprensibles; puesto que la popularidad de un fotolog se basa en la cantidad de comentarios diarios de las fotos y la cantidad de amigos o favoritos que lo visitan.
Así frases muletilla serían: “¿effeamos gor? o ¿salen effes gordi?”, las cuales hacen referencia a Friends/Favourites de sus fotolog. Esto se debe a que mientras mas “effes” tienen, se vuelven más populares o eso llegan a creer. También usan constantemente la voz “Arre” para reconocerse entre otros floggers y así poder juntarse en grandes grupos para tener orgasmos grupales mientras se miran en espejos o se sacan fotos en el shopping.
Otra característica que los identifica son sus “reverse” o que sería algo similar a: si me agregas, yo te agrego. Recientes estudios frikiwikipédicos indican que la estética flogger se basa en: la estética andrógina (chicos o chicas lucen prácticamente igual); flequillo al estilo Emo, pero que suele cruzar la frente completa y no tapa los ojos, y tupé para ellas; pantalones pitillo de todos colores, aunque preferiblemente han de serlos mas estridentes que uno encuentre: rosa chicle, amarillo patito o azulón turquesa. El truco es que ningún color combine, y el abuso indebido de accesorios como collares, piercings y sobre todo esas gafas de plástico que se suelen conseguir por $2 en cualquier rastro.
Mariana Albornoz, es una argentina viva a la hora de generar negocios además de rastreadora de tendencias. Entrevistándola se puede entender un poco más este fenómeno: “Primero creamos el site. A raíz de ahí organizamos las primeras fiestas y la primera oleada de prensa, basándonos en lo que le pareció un fenómeno increíble: que unos adolescentes fueran elegidos democráticamente entre un grupo de internautas y movieran a tanta gente. Se unió una marca de zapatillas y la idea era esponsorizar sus encuentros en centros comerciales. Los floggers elegidos empezaron siendo 30 y luego se dieron los líderes naturalmente. En la web se cargaban las fotos de eventos y fiestas que iban, de dónde eran bajadas para cargarlas a los flogs. Los chicos que inicialmente movían más seguidores fueron: /soiuncacawaate alias Coqui, y /gazabril, alias Gaza. Y así empezaron las giras por el interior de Argentina, y todo se magnificó e incluso tornó bizarro”.
Después llegó a los medios, y dejó de ser natural, espontáneo y desprejuiciado. A partir de eso los adolescentes entendieron las falsas premisas de: “parecer pijo fluor” y sentir que la gente de bajos recursos los odiaba y les quería pegar, cosa que generó el buscar ser pegados , como para así realmente pertenecer a la “tribu”.
La movida inicial no distinguía en sus multitudinarios encuentros a la salida del centro comercial entre la posición socio económica. Eran grupos que se generaban a través de la red social y se caían bien sin más, sin prejuicios. En realidad, los floggers hacen lo mismo que los teens de toda época. Sólo que ahora tienen las redes sociales e internet, entonces los contactos se multiplican. Inicialmente no tenían nada más en común que el look, que es el mismo que el de muchos adultos, pues es la moda de consumo masivo de la temporada de turno. La prensa hizo su análisis superficial y estereotipado de hábitos y se género toda una moda por imitación.
Los emos consideran que los floggers les copiaron el peinado, pero la realidad es que ellos no inventaron nada, sólo son compulsivos consumidores de ropa y de Internet.
El hecho de ser o considerarse un flogger ha sido criticado desde algunos sectores sociales respecto a la sobreexposición de los adolescentes, mediante la publicación de fotos sugerentes. Los floggers suelen ser catalogados como víctimas de la moda, carentes de ideología. Pero la realidad es que fueron carne de cañón para la prensa y las marcas.
Cadenas internacionales o pequeñas empresas, usaron de forma comercial la imagen de los floggers, aprovechando la explosión de esta moda para vender productos vinculados de alguna forma con ella. La cadena internacional de negocios de ropa C&A creó una sección en sus tiendas llamada Mundo Flogger y así un no parar.
Hasta en las fiestas de 15 años de Argentina, se requiere a los floggers, representados por Flogger Tour, una agencia que se dedica a participar en fiestas de 15, donde cada uno de los miembros de la agencia cobran $2000 al finalizar la fiesta. Las empresas de publicidad convocaron a los floggers más populares para utilizarlos en sus campañas publicitarias, como el caso de Agustina Vivero (alias Cumbio); o el de Marco Colom (alias el principito), a quién con sus 14 añitos su padre le puso un representante y manejó su fugaz carrera.
Agustina Vivero, popularmente conocida por su seudónimo Cumbio es la flogger más popular o la flogger superstart. En el año 2008 escribió el libro Yo, Cumbio donde relata la historia de su vida. Su fama incluso trascendió los límites de su país, llegando a ser entrevistada por el diario estadounidense New York Times, dónde bajo el título de In Argentina, a Camera and a Blog Make a Star (en castellano: en la Argentina, una cámara y un blog hacen una estrella), eligió a Cumbio como el perfil de sábado.
Más de 100 mil usuarios la tienen en favoritos y ha recibido más de 33 millones de visitas desde que abrió su fotolog en 2006. En lo comercial, Cumbio fue elegida como cara de Nike para la publicidad de una línea de ropa. Tiene su propia línea de cosméticos, que llevan su apodo como marca, que cuenta con esmaltes para uñas, una línea de gafas, y dos perfumes unisex.
Ridiculizados, discriminados, incomprendidos, y hasta golpeados, las tribus urbanas surgen de una sociedad intolerante, a la que le cuesta aceptar que los jovenes den rienda suelta a su irrefrenable impulso de sentirse únicos. Aunque la libertad pase por que marca o rave elijo. Suerte que lo teen … no dura mucho.
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apollo a los floggers cpor k son una trivu maravillosa por k llo tambien soy floggers