El sufrimiento sexual de los Pagafantas
El término Pagafantas (chico que paga gaseosas de naranaja o limonadas pero no copula) se refiere al chico más bueno que el pan pero no tan talentoso para excitar, que persigue a una chica intentándola seducir a base de buenos gestos y generosidad, pero sólo consige que esta le vea como un hermano o su mejor amigo, negando su sexualidad versus masculinidad. ¿Os paso alguna vez?. Los Pagafantas son especialmente vulnerables a las histéricas (chicas para las que seducir es un arte y una necesidad, y seducen sin mirar a quién por el mero hecho de sentirse todo el tiempo deseadas -narcisismo-, pero que luego, a la hora de la verdad no hacen nada de nada). En realidad la condición de pagafantas o de la histeria, no entiende de géneros, y puede haber mujeres pagafantas y hombres histéricos, y los hay.
La histérica abraza, besa en la mejilla o da “piquitos” y te puede invitar a dormir en su casa como amigo y “sin que pase nada”, también conocido en España vulgarmente como “calienta pollas”, reduciéndote más que a mejor amigo, a gay. Los pagafantas son víctimas de su honestidad, son seres bondadosos que respetan a una chica con novio o borracha de la que podrían abusar, demasiado tímidos para lanzarse sin contemplaciones sobre su víctima, o demasiado sinceros para mentir y prometer amor eterno con tal de conseguir a su presa. Para los pagafantas el fin no justifica los medios.
Para más detalles, estas víctimas de la histeria y obreros del amor tienen su propia película. Dirigida por Borja Cobeaga, y rodada en Bilabo, la película sorprendió logrando el aplauso de la crítica en el pasado Festival de Málaga. Es una película para “aquellos que se empeñan en intentarlo e intentarlo con una chica cuando no tienen nada que hacer, incapaces de asumir que a veces se pierde en la consecución de los objetivos”.
De hecho ¿todos nuestros amigos masculinos tal vez no fueron en una primera etapa pagafantas, que querían algo más, pero se conformaron luego con una amistad?. Nunca lo sabremos, no se puede generalizar. Pero viendo en la película entre en duda y me hizo pensar que tal veces es mejor dosificar la simpatía con seres del otro sexo. Y prometo públicamente que nunca invitaré a ningún amigo a dormir “para que no pase nada”, no siento que le guste, y no me haya enterado aún (jaja). Entonces ¿si un amigo nos acompaña de compras al Ikea, debemos desconfiar de sus intenciones?.
En definitiva, comedia desternillante super recomendable, con muchas situaciones divertidísimas. Los protagonistas son por supuesto un español super inocente o “aparato” y una argentina “histérica hasta la médula”. Una combinación que sin duda, puede ser letal.
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