Medios de comunicación social y coleccionistas de seguidores
Las empresas siguen eligiendo a sus responsables de medios de comunicación social sobre la base de cuántos seguidores Twitter o amigos en Facebook tienen, y esto es un error. Ser coleccionista de seguidores no asegura ningún tipo de eficiencia comunicativa a la hora de transmitir un mensaje en los social media. Resulta que un ejecutivo se entera de que estos existen, y dice aterrorizado ¿qué carajou es eso de Twitter quién tiene?. Y como este mundo estructurado a veces mide todo en tamaño y cantidad y no calidad y contenido, pues entienden que el parámetro es métrico y consiste en a ver quién tiene más ciber amiguis.
El Twitter y Facebook no son más que una medición virtual en función del tamaño del “pene”. Y diría más, detrás de grandes ídolos hay grandes monstruos cuasi analfabetos. Popularidad no siempre es sinónimo de buen gusto. El problema más grande con los amigos es el compromiso. La gente tiende a seguir ciegamente a alguien que los sigue, o sea, el tema de los Robots de Twitter. Si quiero conseguir 1000 amigos en Facebook simplemente tienes que solicitar amistad a alrededor de 5000 personas. Es una apuesta segura que uno de cada cinco apruebe tu solicitud. Ese porcentaje es aún mayor en Twitter, según el autor de este artículo al que llegué gracias a alguien muy joven pero que se nota la tiene clara en estos menesteres, el Ceo de Socialmood, Lucas García.
El compromiso es lo que importa. ¿Cuántos de sus seguidores realmente le siguen? ¿Cuántos de ellos comentan tus posts? ¿Qué porcentaje, haga clic en los vínculos que ofreces? Lo peor es que no sólo las empresas caen en esta falacia del “amigo”, sino que las personas hacen más de lo mismo. Basta con mirar cómo la gente se describe en sus biografías twitter. Hay una legión de autoproclamados expertos, gurús, comunicadores etc
De hecho, los verdaderos expertos se ve que sólo siguen a la gente que interesa, bloquean robots de spam o reducen sus cuentas a calidad no cantidad. Aunque todavía no es una tendencia, y se sigue coleccionando amiguetes como poseedores de donetes, porque tener muchos seguidores pareciera un signo inconfundible de aureola de famosillo o líder de opinión. Cada vez que alguien se jacta de ser un gurú de los medios de comunicación social, habría que preguntarle: ¿Cuánto dinero estás haciendo de Twitter o Facebook? ¿Cuál es la vara para medir efectividad o popularidad?
Ahí esta el verdadero meollo, en el retorno de la inversión en medios de comunicación social, no en a ver quien tiene “el pene” más grande. La planificación estratégica en medios de comunicación social, ha de ser bien pensada como cualquier campaña de marketing. Se ha de tener una meta clara, un plan en marcha para lograr cierto objetivo, y un método de medición de los resultados. Al igual que en publicidad hay campañas y briefing ¿contraría acaso una agencia en función de la ”cantidad de euros que gastaron” o una agencia de relaciones públicas movido por la “serie de comunicados de prensa presentados”?. Obviamente no, así que ¿por qué contratar a una un experto en social media, en función de cuántos amigos o seguidores tiene y no en base a su sagacidad, valía, mérito o formación?
Es hora de dejar de comparar el tamaño de nuestros penes virtuales y comenzar a buscar indicadores que importan.
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